Pudiera decirse que desde que el mundo es mundo hemos tenido migraciones de todo tipo. Las migraciones no son nuevas. La cantidad de migrantes internacionales en el mundo es impresionante y creció en la última década más aprisa que la propia población mundial, tal como lo ha señalado la Organización de las Naciones Unidas ONU.

Tal afirmación y el texto que continúa, fue publicado en el portal Analitica.com y firmado por Ángel Ruocco. Lo compartimos en Emigrando.net porque nuestra función es hacer de la migración una decisión segura y ajustada a los procedimientos legales, donde expertos le apoyarán en el abanico de gestiones que requieran de Extranjería.

El estudio de la ONU de 2019 indicaba que Europa y EEUU eran las regiones que más migrantes recibían; así como que son los ciudadanos de India, México, China y Rusia quienes más personas abandonan sus países. No obstante ello, al analizar estas migraciones por periodos de tiempo, otros países abonan a estas migraciones en épocas recientes. Se señala incluso que la mayoría de las migraciones se producen dentro de las mismas regiones o continentes.

En dicho estudio se señala que el número de migrantes internacionales alcanzó 272 millones de personas a nivel global, mostrando una importante aceleración en las últimas dos décadas (3.5% de la población mundial en 2019 y 2.8% en 2000). Solo en el periodo 2010-2019 se registraron 51 millones de personas más.

EEUU es el principal país receptor de migrantes de todas partes del mundo, sin desmeritar otros países, incluidos los Latinoamericanos, y dentro de estos a Venezuela. Buena parte de estas migraciones se han dado como producto de las dos guerras mundiales y los conflictos regionales y particulares.

Se calcula que la cantidad de inmigrantes en los EEUU supera los 50 millones de personas (el 15.42% de su población para 2019). Es el primer país receptor de inmigrantes, aunque el porcentaje respecto a su población lo ubica en el puesto 37 a escala mundial. En Latinoamérica, los inmigrantes en Venezuela alcanzan 1.375.690, el 4.8% de la población (principalmente de Colombia, España y Portugal); mientras que en Perú son 782.169 inmigrantes, quienes representan el 2,41 % de su población.

Por su parte, existen países con muy baja tradición de emigración, entre ellos, Venezuela, que solo recientemente han activado esta válvula para buscar mejores condiciones de vida y solicitar asilo ante las dificultades socio-políticas que ha atravesado el país en las últimas tres décadas. Según cifras recientes que manejan organizaciones internacionales en la materia (ACNUR y OIM), los refugiados y migrantes venezolanos alcanzan 5,4 millones de personas, de los cuales 4,6 millones residen en la región.

Lo cierto es que han sido demasiadas personas buscando nuevos horizontes para un país no acostumbrado a migrar sino más bien a recibir migrantes de todas partes del mundo.

Como es bien conocido, el éxodo de venezolanos ha encendido alarmas de los problemas que se están generando con su migración al interior de América Latina, más aún bajo la pandemia que azota a la región.

Los lamentables casos de asesinatos y atentados que han ocurrido, si bien pocos en cantidad, no le restan preocupación a los países receptores, tanto a nivel de gobierno como de sus propias sociedades, especialmente cuando se les vincula con sentimientos de xenofobia. Aquí vale destacar cuánto valdría para la paz en los países, la aplicación del principio de reciprocidad por el tratamiento recibido por miles de migrantes latinoamericanos (entre ellos peruanos, colombianos, ecuatorianos, dominicanos y haitianos, por mencionar algunos) que hicieron y continúan haciendo vida en Venezuela desde hace años, cuando muchos países latinos confrontaban serios problemas políticos, económicos, de desplazamiento y de guerrilla.

La realidad de nuestros días indica que hay una necesidad perentoria de llamar a los gobiernos del mundo para que generen  condiciones apropiadas para sus ciudadanos, al tiempo de atender a los migrantes, garantizándoles condiciones de tratamiento humanitario, evitando conflictos que lo que hacen es agravar la situación de todos. Pero también es un llamado para los organismos internacionales y naciones contribuyentes a objeto de redoblar esfuerzos para atender los problemas que se generan con las migraciones, haciendo “publicidad” del apoyo que han otorgado a los países receptores de migrantes. Con ello, se comprometería tanto a los gobiernos como a sus propios ciudadanos, generando mayor conciencia sobre el tema y sus soluciones.

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