A continuación un artículo publicado en Red Global Mx, escrito por Cecilia Estrada Villaseñor , Doctora en Migraciones Internacionales y Cooperación al Desarrollo, coordinadora del Observatorio Iberoamericano sobre Movilidad Humana, Migraciones Desarrollo (OBIMID) en la Universidad Pontificia Comillas y Coordinadora de Mujer Global en la Red Global Mx Capítulo España

Tanto en las metodologías como en los enfoques, la mayor parte del estudio de las migraciones se ha hecho desde una perspectiva masculina. Influidos por los paradigmas clásicos del desarrollo y basados en los postulados de la modernización y dependencia, estos estudios se han guiado por el estereotipo de la mujer económicamente inactiva, pasiva, reducida al espacio privado del hogar, lo cual la relegaba a un plano secundario.

Desde las aproximaciones “neoclásica” y “estructuralista” no se contemplaba el papel de las mujeres como migrantes, lo que contribuía a su invisibilidad. Nuevos estudios desde la academia han contribuido a un cambio de la realidad desde la década de los ochenta, cuando la balanza empezó a inclinarse hacia la movilidad de las mujeres migrantes.

El avance en el campo de la teoría y la metodología ha ido acompañado de una creciente importancia de los movimientos migratorios en el plano mundial, con nuevos tipos de movilidad, con nuevos sujetos y con nuevos retos. En las últimas décadas se ha producido un consenso no sólo sobre la necesidad de visibilizar la presencia de las mujeres, sino de introducir la perspectiva de género para avanzar en una comprensión más integral del fenómeno migratorio.

“A diferencia de épocas anteriores, se produce con más frecuencia la migración de mujeres que salen solas de sus países y que dejan atrás a sus familias por motivos económicos que por reagrupación familiar. Incluso llegan a constituirse en pioneras de la cadena migratoria”, afirma la autora, una mujer mexicana en España.

De ser un tema marginal que apenas suscitaba producción científica, el género ha ganado cada vez mayor protagonismo al mismo tiempo que las formas de migración y los motivos por los cuales las mujeres se han ido cambiando.

A diferencia de épocas anteriores, se produce con mayor frecuencia la migración de mujeres que salen solas de sus países y que dejan atrás a sus familias por motivos económicos que por reagrupación familiar. Incluso llegan a constituirse en pioneras de la cadena migratoria.

Más allá de la necesidad de situar la importancia de los estudios sobre la migración femenina o de justificar su realización de forma constante, nos encontramos en un escenario donde quizá lo más importante sea pensar en el fenómeno desde otros ángulos.

La actualidad nos enfrenta a nuevos tipos de violencia y control que las parejas sentimentales de las mujeres en el extranjero ejercen por medio de las nuevas tecnologías y de la geolocalización. El avance de los tiempos y la cultura en el país de destino contribuirán a que ellas mismas logren liberarse de determinadas dinámicas.

Las remesas suelen acaparar la conversación cuando se habla del papel de la mujer en el extranjero. Sin negar la relevancia de lo económico, más importante aún es el papel de la mujer en la transferencia del conocimiento y en los cuidados. Aunque ambas cuestiones no se reflejan de inmediato, el país receptor se beneficia a largo plazo con toda la tarea que miles de mujeres realizan mientras dejan “estacionadas” una carrera profesional y muchas aspiraciones, un doble sacrificio.

En España, la migración latinoamericana comenzó a incrementar poco a poco en los años ’90 hasta alcanzar a la marroquí. El caso mexicano implica retos complejos a los que hacemos frente.

Visibilizar el valor de la mujer al transformarse para aportar valor a la sociedad que la recibe es precisamente el reto que asumo como una de las coordinadoras de Mujer Global en España, dentro de la Red Global de mexicanos en España. Éste es el lugar donde estamos nosotras, comprendiendo la identidad cultural y nuestras aportaciones en el exterior. La presencia de mujeres migrantes en distintas generaciones entraña un cambio necesario en la construcción tanto de la identidad individual como de la sociocultural. Contamos todas las mujeres. ¡Por nosotras!

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